Autónomo o Sociedad: Qué Opción Fiscal es Mejor
Descubre cómo elegir la estructura legal que minimiza impuestos y se adapta a tu modelo de negocio
Cuál es la mejor estructura fiscal para tu negocio?
Una de las decisiones más importantes que tomarás como emprendedor es elegir entre trabajar como autónomo o constituir una sociedad mercantil. No es solo una cuestión legal — es una decisión que afectará directamente a tus impuestos, tu responsabilidad personal y tu capacidad de crecimiento. La verdad es que no existe una respuesta única. La mejor opción depende de tu volumen de ingresos, el tipo de negocio que tengas y tus planes a futuro.
Lo que sí existe son criterios claros que te ayudarán a tomar la decisión correcta. En este artículo vamos a analizar ambas opciones en detalle, comparando impuestos, obligaciones administrativas y ventajas reales. Al final, tendrás claridad sobre qué estructura es la más eficiente para tu situación.
Impuestos: El Factor Decisivo
Aquí es donde más diferencia hay entre ambas opciones
Si eres Autónomo
Pagas IRPF sobre tu base imponible después de descontar gastos. Las tasas son progresivas — desde el 19% hasta el 45% según tus ingresos. También pagas cuotas de autónomo (la Seguridad Social), que rondan los 300-500 euros mensuales dependiendo de tu régimen elegido. Y el IVA es un impuesto que recaudas pero debes devolver.
- IRPF: 19% – 45% progresivo
- Cuota Seguridad Social: 300-500/mes
- IVA: obligatorio si superas 3.600/año
Si creas una Sociedad (SL o SA)
La sociedad paga Impuesto sobre Sociedades del 25% sobre beneficios (19% si factura menos de 300.000 anuales). Como administrador, pagas IRPF solo sobre el sueldo que te das a ti mismo. Los beneficios no repartidos se quedan en la empresa. Pagas cuotas de Seguridad Social, pero suelen ser menores que las de autónomo.
- Impuesto Sociedades: 19% – 25%
- IRPF: solo sobre tu sueldo
- Cuota Seguridad Social: 280-330/mes
Cuándo Es Mejor Ser Autónomo
La opción de autónomo funciona bien si tus ingresos netos anuales están entre 15.000 y 40.000. A este nivel, la simplicidad de ser autónomo supera las ventajas fiscales de una sociedad. No tienes que hacer auditoría de cuentas, tu contabilidad es más simple, y las trámites administrativos son mucho más rápidos.
También es la mejor opción si tu negocio es muy variable o incierto. Como autónomo, puedes deducir tus gastos reales (alquiler de oficina, materiales, software, formación) directamente de tus ingresos. Esto es importante porque si tienes un año malo, tu carga fiscal se ajusta automáticamente.
Punto clave: Si factura menos de 30.000 anuales, ser autónomo casi siempre es más eficiente porque evitas la doble imposición y los costes de administración de una sociedad.
Cuándo Es Mejor Crear una Sociedad
Si tus ingresos superan los 40.000 anuales, los números cambian a favor de una sociedad mercantil. Aquí es donde empieza a haber ahorro fiscal real. Imagina que factura 60.000 anuales netos. Como autónomo pagarías IRPF sobre casi todo ese dinero (entre 19% y 45% según tu situación). Como sociedad, la empresa pagaría un 19% de impuesto sobre sociedades, y tú solo pagarías IRPF sobre el sueldo que te des a ti mismo.
Además, una sociedad te da responsabilidad limitada. Si algo sale mal, tu responsabilidad está limitada al capital que invertiste en la empresa. Como autónomo, respondes con todo tu patrimonio personal. Esta protección es valiosa si tienes empleados o si tu actividad tiene ciertos riesgos.
Dato importante: A partir de 50.000 anuales de facturación, una sociedad SL puede ahorrarte entre 8.000 y 15.000 en impuestos cada año comparado con ser autónomo.
Otros Factores Importantes Más Allá de Impuestos
Trámites Administrativos
Como autónomo, registrarte es cuestión de días. Una sociedad requiere constitución notarial, inscripción en el Registro Mercantil, y gestiones bancarias — esto toma entre 2 y 4 semanas. Pero luego, la sociedad es más sencilla de escalar.
Acceso a Financiación
Los bancos confían más en sociedades que en autónomos. Si necesitas un préstamo para crecer, una SL te abrirá más puertas. Los prestamistas ven una estructura más formal y separada de tu patrimonio personal.
Contabilidad y Auditoría
Los autónomos llevan contabilidad simplificada. Las sociedades necesitan contabilidad completa y, si facturan más de 600.000, auditoría anual. Esto significa más trabajo contable y costes profesionales mayores.
Flexibilidad de Ingresos
Como autónomo, controlas exactamente cuánto te pagas. En una sociedad, tienes que decidir entre retirarte un sueldo bajo (menos IRPF) o repartir dividendos (con impuestos adicionales). Requiere planificación estratégica.
Guía Rápida de Decisión
Toma una decisión basada en estos criterios simples. Primero, cuánto esperas facturar? Si es menos de 30.000 anuales, sé autónomo. Entre 30.000 y 50.000, depende de tu situación personal — aquí conviene hacer simulaciones con un asesor. Si superas 50.000, una sociedad casi siempre gana.
Segundo, considera si necesitas responsabilidad limitada. Tienes empleados? Tu actividad tiene riesgos legales significativos? Si la respuesta es sí, una sociedad te protege mejor.
Tercero, piensa en tu crecimiento. Si planeas crecer rápido y necesitarás financiación externa, una sociedad es más profesional y accesible para inversores o bancos. Un autónomo siempre tendrá limitaciones en ese sentido.
La Decisión Correcta Para Tu Negocio
No existe una respuesta universal. La mejor estructura fiscal depende de tu situación específica. Lo que sí es cierto es que ignorar esta decisión te costará dinero. Un autónomo que debería ser sociedad puede estar pagando 10.000 anuales de más en impuestos. Una sociedad que debería ser autónomo está gastando dinero innecesario en administración.
La recomendación profesional es esta: si tienes dudas, haz simulaciones con un asesor fiscal. Una o dos consultoría profesional puede ahorrarte miles en impuestos durante años. Y recuerda que puedes cambiar de estructura más adelante si tu negocio crece o cambian tus circunstancias. No es una decisión permanente — es una decisión que puedes revisar cada año.
Necesitas ayuda profesional para tomar esta decisión? Consulta con un asesor fiscal que pueda analizar tus números específicos y recomendarte la estructura más eficiente.
Información Importante
Este artículo proporciona información general sobre las opciones fiscales para autónomos y sociedades en España. No constituye asesoramiento fiscal, legal o financiero personalizado. Las tasas impositivas, beneficios y obligaciones pueden variar según tu situación específica, cambios legislativos y circunstancias personales. Te recomendamos consultar con un profesional cualificado (asesor fiscal, contador o abogado) antes de tomar cualquier decisión importante sobre la estructura de tu negocio. Los ejemplos y cifras incluidas son aproximadas y pueden no reflejar exactamente tu caso.